¿DESMOTIVADO O DEPRIMIDO? TRES CLAVES PARA RECONOCERLO

28/11/2015

 

Tienes días tratando de terminar una tarea pero no lo logras, te sientes abrumado por la misma y aunque quieres poner en orden tus pensamientos sientes que estos te superan. Comienzas a cuestionarte tu falta de motivación y recriminarte tu falta de voluntad. Sin embargo, caes en la cuenta de que tienes días no durmiendo bien, que tu apetito se ha visto afectado y que esta supuesta falta de motivación no es solo para con esta tarea, sino hacia otras cosas que sabes que también son importantes en tu vida.

 

De repente una vocecita en tu cabeza te susurra… ¿no será que estás deprimido?

 

Suele pasar en ocasiones, sobre todo si estamos experimentando una etapa de transición en nuestra vida, que hace que la incertidumbre por lo que ha de venir nos convierta en su presa haciendo que este miedo nos paralice y, por ende, nos sintamos un tanto desmotivados.

 

Sin embargo, ¿qué pasa cuando esa desmotivación se prolonga? ¿Pudiera convertirse en depresión? Aquí te doy tres claves para que aprendas a diferenciar si estás únicamente desmotivado o estás deprimido.

 

1.- La desmotivación es una consecuencia de la forma en que reaccionamos ante determinadas circunstancias de la vida, por ejemplo: exceso de estrés, miedo a enfrentar algo nuevo, metas equivocadas, no saber lo que quieres en un momento dado. La depresión en cambio, aunque casi siempre hay un detonante externo, es una condición médica que implica un desbalance químico en nuestro cerebro.

 

2.- La desmotivación desaparece cuando la persona logra identificar qué la provoca y actúa en consecuencia para transformar esta situación. Una persona deprimida se siente física, mental y emocionalmente incapaz e insatisfecha, independientemente de sus circunstancias.

 

3.- La depresión no solo es desánimo, tristeza o apatía. Hay otros síntomas involucrados como: dificultad para dormir o muchas ganas de dormir, dolores de cabeza, cambios en el apetito y en el peso, sentimientos de inutilidad y baja autoestima, agitación y nerviosismo en algunos casos, cansancio y fatiga, sentimientos de culpa por sobrevivir o por continuar viviendo, problemas para concentrarse y tomar decisiones y, en casos graves, pensamientos constantes acerca de la muerte y el suicidio.

 

Estar desmotivado, sin que haya ninguna otra implicación psicológica o fisiológica, es un estado de ánimo pasajero. Por lo tanto, si te has estado sintiendo decaído, apático ante la vida, o triste por más de tres semanas y además tienes algunos de los síntomas que mencioné anteriormente, entonces es hora de hablar al respecto con tu médico de confianza o quizás algún familiar o amigo cercano que te ayude a poner la situación en perspectiva.

 

Ten presente que la depresión es una condición médica que debe ser tratada como tal, no la menosprecies, pero tampoco te asustes, ya que entre el 80 y 90% de las personas que reciben la ayuda apropiada logran reinsertarse con éxito a sus vidas.

 

 

Glenda Travieso

Autora y Coach Neurolingüístico, 

especializada en bienestar emocional y trastornos del ánimo.

@gatravieso

 

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